Si mi casero muere, ¿qué sucede con el alquiler?

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Debido al auge que está teniendo en los últimos años el mercado de la vivienda de alquiler, como consecuencia del encarecimiento de la vivienda en propiedad y gracias, en parte, a las ayudas que proporcionan los distintos gobiernos, no son pocas las personas que tienen muchas dudas y que buscan una solución rápida y efectiva.

Una de esas dudas que tanto surge es qué sucede con la vivienda, es decir, qué sucede con el inmueble en caso de que el casero fallezca. Es por ello por lo que en estas líneas vamos a tratar esta situación lo más sencillamente posible dentro del escenario legal vigente.

En la descendencia está la clave

Antes de avanzar con la explicación que vamos a dar, hay que decir que no sabemos muy bien los motivos por los que se ha instaurado en la sociedad esta idea, pero lo cierto es que dentro de las personas que alquilan, existe la creencia de que una vez que el casero haya fallecido la persona que está habitando el inmueble en cuestión deberá abandonarlo.

Sin embargo, y sobre todo para la tranquilidad de las personas que están viviendo en régimen de alquiler o tienen su negocio anclado en un local alquilado, hay que decir que la persona que ha fallecido, en este caso el casero, si bien es cierto que dejará de tener todo tipo de responsabilidad legal, ésta pasará desde el mismo momento de su muerte al heredero directo. Un heredero que, de no existir, algo que puede llegar a ser más común de lo que podamos llegar a pensar, será el propio Estado. Para resumir un poco la esencia de lo que acabamos de explicar, se podría decir que el fallecimiento del casero no modifica para nada las condiciones del contrato hasta que éste se dé por concluido. Será entonces, cuando éste finalice, cuando haya que revisar las condiciones con el nuevo casero, sea el que éste sea, tal y como se debería hacer en condiciones normales.

Las excepciones de este caso

Sin embargo, y como se podría esperar, cuando el casero tiene en propiedad esa vivienda bajo un régimen de usufructo, la situación puede variar bastante. Y es que en ese caso, y una vez llegue el fallecimiento de la persona que nos ha alquilado el inmueble, los nuevos propietarios pueden tener la capacidad, y de hecho pueden ejercerla en cualquier momento, de modificar las condiciones del contrato o incluso rescindirlo de manera unilateral. Algo que lleva en vigor desde el año 2013.

Por último, hay una última excepción a todo lo expuesto anteriormente. Una excepción que tiene que ver con los herederos directos de la vivienda y con su necesidad de habitar dicho inmueble. Si esto se demuestra, estos herederos podrán ejercer una cláusula que debería haberse incluido en la firma inicial del contrato ya que de lo contrario esto no tiene ningún tipo de validez legal, y bajo la cual pueden acceder a la vivienda dando por concluido el contrato actual con la persona que habitaba en ese momento. Una situación que, como decimos, debe demostrarse y que, según diferentes fuentes, no siempre es sencillo por lo que se podría decir que en este caso la mayor parte de opciones

Por todo ello, y a pesar de que siempre es conveniente revisar todos y cada uno de los términos del contrato así como las cláusulas cada cierto tiempo, el inquilino que viva en régimen de alquiler, éste tiene que tener la tranquilidad de que si la firma del mismo se ha hecho en base al marco legal vigente, no debería tener ninguna clase de problema. De todos modos, llegado el caso lo recomendable en el 100% de los casos es que reciba asesoramiento legal por parte de una persona conocedora de dicho marco, para que pueda tener todas las garantías en la defensa de sus derechos.

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