¿Cómo evitar las cláusulas abusivas de las hipotecas?

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En muchas ocasiones, cuando estamos en la vorágine de adquirir una cosa, podemos llegar a pensar que la persona que quiere que firmemos una hipoteca con su entidad financiera, tiene la mejor de las intenciones. Pues bien. Esto muchas veces no solo no es así sino que en otras tantas es perfectamente consciente de que estamos a punto de firmar una serie de condiciones que se pueden considerar como abusivas. Unas condiciones, denominadas cláusulas que vamos a comenzar pode definirlas para que sepamos de primera mano cuándo es abusiva.

¿Cómo se cuándo una cláusula es abusiva?

Según la normativa europea actual, una cláusula se considera como tal cuando contraviene de una manera clara los derechos de las personas que van a firmarla. Es entonces cuando esta cláusula deja de tener todo tipo de efecto en el acuerdo incluso cuando este ya se ha firmado. Sin embargo, la persona que tiene que determinar que una cláusula es abusiva es el notario justo en el momento de la firma del acuerdo, y si tenemos en cuenta que no es un abogado ni mucho menos y que no va a entrar en la interpretación de dicha cláusula, tenemos que saber que lo único que va a hacer por nosotros, es verificar que dicha cláusula se encuentra en la disposición europea pertinente, más conocida como “lista negra”. De todos modos, nosotros, como parte implicada en este acuerdo que puede marcar el devenir de nuestras vidas, estamos en la obligación de tener en cuenta una serie de aspectos con el objetivo de no tener que responder ante este tipo de acuerdos.

Reúne toda la información que puedas

Este es el primer paso que debemos dar antes de nada. Más que nada porque aunque pueda resultar algo fuera de lo habitual, el hecho de recopilar información sobre la hipoteca que vamos a informar, aunque sea dentro de los folletos publicitarios de la misma, puede ser una arma muy potente a la hora de tener que defender nuestros derechos. Y es que, en muchos casos, es precisamente en estos folletos cuando se omiten, o cuando se informan, detalles que pueden ser muy relevantes tanto a la hora de saber cuáles son las condiciones de nuestro contrato como a la hora de comenzar a ver si hay alguna de las cláusulas que hoy nos ocupan de por medio.

Asesórate legalmente llegado el caso

Lo queramos o no, y por mucho empeño que pongamos, en la inmensa mayoría de casos, no vamos a ser capaces de desgranar lo que dicen los textos legales a los que tenemos que enfrentaros cuando leemos las condiciones de una hipoteca o préstamo. Es por ello por lo que tenemos que rendirnos a la evidencia y contratar asesoramiento legal, lo hay de muy buena calidad y a unos precios competitivos, con la intención de que nos puedan orientar a través de las condiciones del contrato que vamos a firmar.

Nunca firmes nada que no entiendas por completo

Por último, y aunque es algo muy básico, como casi todo de lo que hemos hablado hoy aquí, tenemos que tener la firmeza de no firmar aquellas condiciones que no entendamos o con las que no estemos de acuerdo. Es la única manera de no tener que arrepentirnos en un futuro con todo lo que ello puede conllevar incluso desde el punto de vista económico. Para ello, deberemos plantear todas las dudas que tengamos no solo a la persona que nos esté atendiendo en la entidad financiera de turno sino al notario. Ten en cuenta que nosotros somos la persona que vamos a correr con los gastos de esta operación.

Una serie de acciones que deben conformar la base de actuación de cualquier persona que quiera solicitar una hipoteca a día de hoy. De ese modo, seguramente estemos en condiciones de poder firmar un acuerdo más beneficioso para nosotros.

 

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